Por el caminante Jorge Miralda

Ejercer el periodismo en cualquier parte del mundo es muy difícil y peligroso. Difícil por las “machacas”, por el dinero bajo bajo para ocultar la verdad, los “famosos” premios periodísticos, los viajes y prebendas ofrecidos por el dictador, y sobre todo por las promesas de un futuro mejor, siempre y cuando se doblegue a los intereses económicos de las grandes corporaciones radiales, escritas y televisivas y del Estado. Es peligroso, porque si no complace al gobernador de turno y no enajena al pueblo con sus falsas aseveraciones, le va en ello la vida y compromete la de sus familiares.

Y si es en nuestro país Honduras, es doblemente difícil, pues quien no se arrodilla ante la tiranía existente, se muere de hambre por falta de trabajo, se le cierran todas las oportunidades de trabajo, es perseguido, amenazado de muerte y por último desaparecido o asesinado, y si es mujer, nunca faltan los acosos sexuales de viejos rabos verdes libidinosos que ya no saludan a la bandera o de personas que creen que el dinero certifica su falso machismo.

Whitney es una joven periodista ―a quien personalmente no conozco, pero sí por sus reportajes y participaciones en el programa El Perro Amarillo de Milton Benítez―, que ha definido su camino y hasta los momentos no ha inclinado su cámara y micrófono ante los intereses del Estado avalado por el Tío Sam, por eso la hemos visto acompañando durante más de un mes, a los compatriotas que no migran, si no que huyen de la dictadura que nos desgobierna, buscando un futuro mejor en cualquier parte del mundo, menos en nuestra patria, porque aquí sabemos a qué horas salimos, pero no cuándo ni cómo regresaremos a nuestros hogares.
El periodismo testimonial es el que proviene de las voces de los sin voz, de los pobres, los excluidos, de las mujeres, de los grupos sin voz política o social, y por lo que bien se deduce, este no interesa para nada al Estado y por lo tanto no es remunerado pues no responde a los intereses de la oligarquía reinante, pero este trabajo, sí llena de gran satisfacción personal, pues quien lo ejerce sabe que está contribuyendo a transformar la sociedad en la que le toca interactuar.

Este trabajo periodístico es arduo de llevar a cabo, pues se debe acompañar y permanecer en el lugar de los hechos para verificar por sí mismo la verdad, sufrir y compartir las consecuencias del grupo social elegido para el trabajo, exponer su vida y no importa si soporta hambre, sed, gaseadas, toletazos, desvelos, enfermedades o es presa de la impotencia al ver seres humanos morir, sufrir y verificar cómo son atropellados los elementales derechos humanos del hombre, la mujer o los niños; ante esta verdad inobjetable, el periodista debe tomar aire, reunir fuerzas de la flaqueza, mirar con optimismo hacia adelante esperando asomos de cambios y continuar con su importante trabajo, ya que jamás debe de olvidar que también es pueblo y aspira a un futuro digno.

La escritora Helena Poniatowska dice sobre la literatura testimonial, lo que también es aplicable al periodismo: “Es hacer visible los hechos ocultos a la sociedad, de decantarse invariablemente por las historias de los más pobres… La historia oral está ligada a la pobreza porque es fundamentalmente una denuncia y una acusación (La prensa, Panamá, 12 de agosto 2001”.

La joven periodista Whitney, también hace periodismo testimonial visual a través de sus magníficas fotografías, las que son un verdadero testimonio del sufrimiento de nuestro pueblo por alcanzar mejores estadios de vida, de ahí pues, que su exposición fotográfica: Un Éxodo sin Moisés en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET), es bien recibida por propios y extraños, pero lamentablemente esta valiente mujer viajaba esos días a España por segunda ocasión, como voz autorizada para compartir sus experiencias al lado del pueblo hondureño, ese mismo pueblo que sigue reclamando libertad en las calles y en cualquier otro espacio que tenga oportunidad de hacerlo.

Mi admiración, cariño y respeto para esta joven y brava mujer que es un ejemplo para todos los caminantes y que con su enorme trabajo dignifica al periodismo hondureño, pues como todos sabemos, la mayoría de estos son caja de resonancia de la dictadura oligárquica hondureña.

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