La nueva República Bananera del Norte

Donald Trump grita “fraude” en un país con un sistema democrático nacido en 1788, pero que fue infiltrado con teorías, conspiraciones, espionaje, ADN reptiliano, comunismo come-niños, pedofilia: cosas que parecían imposibles de pensar, mucho menos creer, hace apenas cuatro años.

Teorías que podrían dar mucho material a escritores de ciencia ficción pero que se convirtieron en realidad cuando la candidata republicana, y seguidora de las teorías QAnon, logró un puesto en el Senado. Esto, aunado a la desconfianza que el trumpismo tiene, gracias al discurso de descrédito y divisionismo institucionalizado por Trump, hacia los medios de comunicación y, en medio de una pandemia que diezma mayoritariamente a las minorías, también hacia los científicos con muchos más años de experiencia que él como presidente. Ése es el caso del Dr. Anthony Fauci, al que Trump despediría después de su supuesta reelección. Y es que hoy en día, el Partido Republicano se asemeja más a una secta que a un partido político.

Anoche hubo disturbios en Chicago, Portland y Detroit. Gente armada hasta los dientes recorriendo amenazante los centros de votación; gente gritándose, peleándose; familias separadas por pensar diferente; y, lo más anti democrático que le puede pasar a una nación, escuchar al presidente y luego a sus seguidores gritar “detengan el conteo”… algo impensable en un sistema democrático en donde cada voto cuenta y tiene que ser contado.

Lo increíble de todo esto es que Trump obtuvo seis millones más de votos que en las elecciones pasadas. Es decir, seis millones más se adhirieron al movimiento trumpista. El país está más dividido hoy que hace cuatro años. A los ojos de muchos norteamericanos, los países, desde la frontera con México hasta la Patagonia, eran considerados repúblicas bananeras. Sobre todo en épocas de elecciones y ni hablar de cuando se producía un golpe de estado militar.

Pero, karma is a bitch…Y hoy, a 72 horas del comienzo del proceso electoral, este país ha dejado boquiabierto al mundo entero tras convertirse en lo que hasta ayer era impensable: ¡la nueva República Bananera del Norte!… o lo que quedó de lo que alguna vez llegamos a conocer como los Estados Unidos de Norteamérica.

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