JULIO 25, 2020

Para los países pobres y explotados de América Latina, donde existe una alta carencia de viviendas, desempleo y desocupación total masiva, precarización de la vida y de los sistemas de salud, desalojo violento de los territorios por las transnacionales, las fuerzas represivas de los Estados y la acumulación originaria del capital y el avance del neoliberalismo; es prácticamente imposible para la mayor parte de la población quedarse en casa y alimentarse, e incluso no disponen de agua para lavarse las manos.

Por otra parte, la concepción ideológica y política de la salud es una visión reduccionista por lo cual la causa de la enfermedad es lineal, mecánica que no toma en consideración la clase social, el racismo, la exclusión patriarcal, sexista y homofóbica. En otras palabras, no corresponde a un modelo que considere la salud de la totalidad de la vida de plantas, animales, microorganismos y seres humanos (Holo=totalidad, BIOS=vida) en relación entre los seres humanos, naturaleza, madre tierra y las relaciones sociales, políticas e históricas, y la salud, como un valor esencial para la vida material, ecológica, psíquica, cultural, social, ética y espiritual.

Este planteamiento hegemónico de la pandemia ha conducido a una estrategia de vigilancia (vigilancia epidemiológica) que se fundamenta en el control o la eliminación del vector. Para el caso, en algunas enfermedades como el dengue, el vector es el mosquito, y, por consiguiente, hay que controlarlo o eliminarlo con plaguicidas que afectan al mosquito y como son tóxicos afectan al ser humano. En el caso del contagio del coronavirus, el vector principal es el humano y por consiguiente la persona que se contagia con el virus habría que “vigilarlo” o “eliminarlo”, bajo esta óptica se observa que en estas pandemias predomina el enfoque de la inteligencia militar y los mecanismos para establecer los estados de excepción con sus toques de queda, los principios carcelarios y la utilización de la represión policial y el uso de bombas lacrimógenas, mecanismos que no solamente aumenta el contagio, sino que también ponen en condiciones favorables para incrementar la morbilidad y mortalidad por la infección viral.

El otro componente de la estrategia es ¿Quién controla la política del manejo de la estrategia de la pandemia?

En lugar de tener un enfoque interdisciplinario, los que controlan la pandemia son los aparatos represivos del Estado o el poder político.

Así, por ejemplo, los profesionales de la salud u otros campos que tengan valores éticos son excluidos porque los que dominan son los intereses del complejo militar industrial farmacéutico que tienen intereses mercantiles en la tasa de medicamentos y vacunas; el otro componente que maneja esa situación son las grandes empresas transnacionales, maquilas y sectores corruptos del Estado y la oligarquía.

El miedo, el pánico, y el terror exacerban la depresión, la ansiedad, la angustia y aumenta la tasa de suicidios, incrementan el estrés y debilitan la inmunidad y por lo tanto pueden ser más graves que el propio coronavirus, porque la persona se puede enfermar de otras infecciones y patologías graves.

En conclusión, nuestro pueblo cree que al capitalismo neoliberal le interesa eliminar a los que no son útiles en la sociedad capitalista y esto ha sido expresado por autoridades ligadas a los sistemas financieros.

¿Cuáles son los desafíos y las tareas urgentes?

Es urgente la formación ideológica y política, ética y científica para profundizar en la concepción y practica de la salud y la enfermedad de todos los seres vivos y su relación con el sistema capitalista vigente y tener una visión hacia donde se orienta y cambia este sistema que sigue siendo tan poderoso y que toman diferentes matices, no solamente el agroindustrial-militar, el de la inteligencia vigilante de la automatización, el sistema genocida que emplea la energía atómica o la guerra biológica o la biotecnología, la nanotecnología y todos los sistemas perversos de la comunicación y nuevas áreas de la lingüística  y la manipulación del psicoterrorismo.

Es importante desarrollar estrategias: ¿Cómo enfrentar los proyectos multimillonarios del complejo industrial-militar y farmacéutico de Solidarity y las vacunas?

Organizar sistemas de trabajo con las comunidades indígenas, campesinas y garífunas en un análisis de los sistemas de salud bajo una óptica no farmacéutica sino de las visiones ancestrales y científicas.

Fortalecer la unidad y solidaridad de los pueblos de América Latina, sobre todo aquellas que están en la situación más crítica y amenazante por los intereses imperiales (Cuba, Venezuela, Bolivia, Colombia, Honduras, Brasil, México, El salvador, Haití).

Realizar trabajos con las comunidades eclesiales de base, sectores que han trabajado con la teoría de la liberación.

Fortalecer el trabajo con las organizaciones feministas antiimperialistas, anticoloniales y anticapitalistas.

Realizar trabajos solidarios con sectores antiracistas, anticolonialistas y antipatriarcales.

Por la unidad de América Latina y de todos los pueblos del mundo.

                                       Extracto del artículo

*Director ejecutivo del Movimiento Madre Tierra Honduras

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