Tito, Tito: Talador, Lavador, Falsificador

Con la proximidad del proceso electoral en Honduras se tienden puentes para postular a delincuentes diestros en delitos de alto vuelo que, ganen o pierdan, andan en la moda de pescar cuotas de poder y de agenciarse capital para vivir cómodamente el resto de sus vidas. Aunque suele pasar que los puentes se estrechen a veces hasta el grado de que los caballerangos devengan en vulgares peatones.

Hoy, 26 de octubre del 2020 han sido acusados dos notorios funcionarios municipales, según informó Luis Javier Santos, en su cuenta de Twitter, y nos confirma, en exclusiva, que uno de ellos es “Tito” Nasry Asfura, conocido también con el alias de “Papi a la orden”. ¿Acusaciones? Poca cosa: Abuso de autoridad, fraude, malversación de caudales públicos, falsificación de documentos y, por supuesto, lavado de activos.

El jefe de la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción - UFERCO, publicó que se ha solicitado iniciar el proceso de judicialización ante el Juzgado de Letras de lo Penal de dos “funcionarios municipales”. En su cuenta, Santos advierte que la acusación incluye un desvío por 28 millones de Lempiras en perjuicio del Estado de Honduras y nos confirma se trata del alcalde municipal “Tito” Nasry Asfura y de su cuarta regidora, Nilvia Castillo. Este exuberante caballero ha sido señalado, en reiteradas ocasiones, por el equipo de investigación de El Perro Amarillo como ejecutor de múltiples actos de corrupción, como se verá adelante.

En vista de la erosión que ha sufrido el Partido Nacional por un gobierno que ha hinchado a la oligarquía de nuevos multimillonarios y ha demeritado hasta la miseria a la población hambrienta del país, nada mejor que un “Tito” como propuesta de sucesión. Tratándose de un Narco-Estado tiene mucho sentido entregar el país a un especialista en lavado de activos.

El alcalde “Tito” Asfura, además de bailotear punta y asesinar sin pudor los pulmones de Tegucigalpa y Comayagüela, se ha puesto a la orden de criminales de la talla de Elvin Santos, Napoleón Bográn y Ricardo Álvarez, y así, con el original nombre de Unidad y Esperanza echa a andar por esos puentes de Dios su movimiento de precandidato presidencial, como supuesto sucesor del actual usurpador del Palacio José Cecilio del Valle.

Se contaría para ello con una enorme cantidad de dinero recogida, vía Congreso Nacional, para salvar las vidas de seres humanos atacados por el virus Covid 19, alud mortal de la actual pandemia, capital que por ahora permanece tan “escondido”, que la ciudadanía se pregunta de múltiples maneras “¡Dónde está el dinero!”.

Este “Tito”, en compañía de Santos & Compañía y CINSA (de Bográn), sobrevaloró un contrato vial por 29 millones de lempiras en 2018. Bajo la misma modalidad le robaron al Estado en el proyecto de pavimentación de la carretera Gualaco–Bonito Oriental en 2014 y “rehabilitaron” la misma carretera en 2015. Nasry Juan Asfura
Zablah permitió la modificación de dos contratos suscritos en 2017 entre la Alcaldía y SERMACO, para producir una sobrevaloración por encima de 141 millones de lempiras.

El incansable precandidato presidencial “Tito” Asfura, aprueba diligente las “modificaciones” de contratos de construcción de carreteras a través de la Dirección de Control y Seguimiento de la Alcaldía Municipal, pero nunca pudo concluir el Trans-450, la obra que iniciara su antecesor Ricardo Álvarez. Las vías del frustrado Metrobúsde Tegucigalpa, financiado con un préstamo de 150 millones de dólares del BancoInteramiericano de Desarrollo - BID, se extienden a lo largo del Bulevar Suyapa, para volver inútiles los puentes tirados por allí a diestra y siniestra.

Por hoy, con las acusaciones de UFERCO, sobre el puente de la sucesión, un tren fantasma recorre cada noche las huellas de la corrupción, anunciando el fin de la modade los lavadores, de los taladores, de los falsificadores.

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