Mauricio Oliva y Oscar Álvarez permitieron el ingreso de una narco avioneta con matrícula colombiana, el 16 de octubre del año 2002. A estos, se sumaban el exdiputado Armando Ávila Panchamé (apresado en 2003 y asesinado mientras pagaba condena por narcotráfico), y un grupo de oficiales de la Policía Nacional, entre ellos Leonel Sauceda; quienes bajo las órdenes de Oliva descargaron la droga y el dinero (dólares) trasladándolos a un automóvil para su posterior envío hacia la frontera con Guatemala, y procedieron a incinerar la avioneta para borrar evidencias.

Debido al trato que tenían con el colombiano Rodrigo Londoño Echeverri, miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), Panchamé y Oliva ordenaron liberar a los pilotos de la narco-avioneta: Luis Mauricio Palacios Giraldo y José Ramón Gamboa Lara. Horas más tarde, policías que realizaban operativos en la zona los capturaron, por lo que Oliva habló con el ministro de seguridad en ese momento, Óscar Álvarez, y le solicitó dejarlos en libertad.

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