Banco Ficohsa, Banco Lafise, Banco Davivienda, SERSA, PRODERSSA (de los Cahiros), ECSA, Energy de Honduras, y ESCA, son algunas de las empresas que favoreció el empresario Emil Hawit Medrano, cuando fue Gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

Observe el cinismo: en 2014 el Congreso Nacional aprobó 23 contratos para generar energía fotovoltaica por un período de 20 años. La ENEE de Emil Hawit contrató empresas que, según el Tribunal Superior de Cuentas (TSC), no cumplían con los requisitos establecidos en la Ley de contratación del Estado, y un año después, 17 de estas empresas fueron vendidas en su totalidad a otros socios como los bancos señalados, y constructoras como Santos y Compañía S.A.

La “reestructuración del sistema eléctrico” anunciada por Juan Hernández con un refinanciamiento de deuda a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), no es más que el maquillaje de la corrupción de banqueros, funcionarios públicos y narcotraficantes que utilizando a la ENEE para firmar contratos onerosos con empresas de maletín, han causado una deuda que ronda los 68 mil millones de lempiras. EL PUEBLO NO DEBE PAGAR POR ESA DEUDA CON CADA RECIBO DE LUZ, Y LOS CONTRATOS OTORGADOS CON CORRUPCIÓN DEBEN CANCELARSE.

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