El narco-dictador, Juan Orlando Hernández, durante más de seis años, ha manifestado en conferencias y medios de comunicación que convertirá a Honduras, gracias a su ubicación geográfica, en un “centro logístico” para la distribución de mercancía, y dinamizar así la economía nacional. Sin embargo, solo ha logrado exportar seres humanos y agilizar el paso de droga por el país.

La reciente acusación de la Corte Sur de Estados Unidos contra Geovanny Fuentes Ramírez (dueño de varias empresas en Honduras entre las que destaca la naviera de nombre Evergreen) señala que este traficaba drogas de forma aérea y marítima, desde un narco laboratorio ubicado cerca de “un importante puerto comercial de envío”; esto deja en evidencia que el interés de Hernández por los puertos en Honduras no es una casualidad. En enero del año pasado, un contenedor de café procedente de Honduras, fue hallado con 644 kilos de cocaína en el puerto de Livorno, Italia. El contenedor era propiedad de CMA CGM, que opera en Honduras desde Altia Business Park, empresa que el Estado hondureño exonera de impuestos, favoreciendo a Mohamad Yusuf Amdani, el hombre más rico de Honduras.

De igual forma, Hernández ha impulsado la creación de aeródromos extrayendo desde las arcas del estado alrededor de 220 millones de lempiras para la construcción de nueve aeródromos en distintos puntos estratégicos del país. En el juicio de Tony Hernández la fiscalía aseguró que, para el transporte terrestre de la droga por Honduras, CC-4 cuenta con las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA), quienes custodian la mercancía hasta las fronteras o puntos de intercambio. El Cártel de los Hernández convirtió al país en el centro logístico de la droga, desde dónde se establecen las directrices de su transporte, ya sea por aire, tierra o mar.

Más en  secretos
Importante