Milton, Yani y los rabinos

Toti Pineda

Tremendo escándalo se ha levantado por el reciente comunicado del Consejo de los Rabinos de las Américas en apoyo a Yani Rosenthal en el que piden a la Embajada de Estados Unidos en Honduras que le cancele la visa al periodista Milton Benítez.

Por lo visto, Yani movió teclas para satanizar al director del programa El Perro Amarillo quien en algún momento de su programa afirmó que "los judíos mataron a Cristo". En el comunicado que sacaron lo califican de una "campaña de odio y violencia" antisemita, pero no se refieren a las fuertísimas denuncias documentadas que durante casi dos horas hizo el periodista sobre los vínculos del mencionado político con el narcotráfico, como si fuera algo sin importancia. Qué raro para un consejo de tan alta moralidad.

Por supuesto soy el primero en oponerme a cualquier expresión que incida al odio por motivos religiosos o raciales, y puedo estar de acuerdo en que desde el punto de vista del argumento esa frase no abonaba en nada al discurso general del tema. Sirva el consejo para el periodista. Pero de ahí a decir que es "una campaña de odio y violencia" me parece desproporcionado y muy calculado para distraer la atención sobre lo que el periodista criticaba en ese momento con sus comentarios.

Las afirmaciones sobre hechos históricos, equivocadas o no, no constituyen en sí "campañas de odio". Por ejemplo, afirmar que los curas españoles colaboraron con el genocidio en la conquista de América Latina, no es una campaña de ese tipo. La mayoría de las personas informadas lo cree así, incluso los curas lo admiten, pero eso no ha movido a la iglesia católica a pedir se le cancele la visa a nadie. Al contrario, el Vaticano pidió públicamente perdón por su participación en las matanzas de indios.

En el caso de los judíos, es tan común la afirmación del periodista que hasta en las películas de Hollywood aparecen sus altos jerarcas condenando a Cristo en la sinagoga y entregándolo a los romanos. En la Biblia venerada por el cristianismo se encuentran pasajes de ese tipo (1 Tesalonicenses 2:15-17). Entonces ¿es delito ahora hacer afirmaciones históricas basadas en alguna evidencia? ¿Van a satanizar toda esa producción literaria y cinematográfica por eso? ¿Van a quemar los libros que lo afirmen, incluida la Biblia?

Ahora, suponiendo que tuvieran razón los rabinos y lo dicho por Milton no tuviera sustento objetivo; bueno, estos honorables señores tendrían siempre el recurso de refutarlo con argumentos científicos, recurriendo a tal o cual especialista o documento histórico, y así contribuirían al acervo cultural de la humanidad, al tiempo que podrían darse el lujo de ridiculizar al periodista. Pero no actúan así; actúan moviendo sus influencias para limitar sus libertades ciudadanas, es decir atacan al hombre, no a sus ideas. Cuando alguien actúa así, o no tiene la razón o lo mueve otro interés y no el que alega.

Invirtamos la ecuación: si de campañas de odio y violencia hablamos ¿qué decir de tener ocupado y sometido por décadas un territorio contra la votación de casi todas las naciones del mundo en la Asamblea General de Naciones Unidas? Bombardear los territorios ocupados por los palestinos, atestados de civiles indefensos o pedir que se les mate antes de nacer, como dicen algunos políticos israelitas extremistas ¿no es eso campaña de odio y violencia?

Si quisieran hacer una defensa decorosa a Yani, los honorables rabinos le harían un mejor favor ayudándole a refutar las afirmaciones sobre sus vínculos con el narcotráfico en lugar de distraera atención sobre un tema ya reconocido.

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