El presidente mexicano de “izquierda” Manuel Obrador (AMLO) ha repetido que “el fenómeno migratorio no se puede enfrentar con medidas coercitivas”. Sin embargo, el reciente acuerdo con su homólogo Donald Trump, enreda aún más las acciones para enfrentar la crisis humanitaria (que el mundo no ha querido reconocer). AMLO aumentó los controles migratorios en la frontera sur del país, pero ofrece visas humanitarias y albergue a quienes soliciten asilo; las deportaciones hacia Honduras aumentaron y, a partir del acuerdo, se harán hacia Guatemala; y por otro lado México ofrece visas de trabajo para evitar que crucen indocumentados hacia el norte. Un muro de incertidumbre para los migrantes que siguen arriesgando la vida en su travesía hacia el país estadounidense.

El Plan Integral de Desarrollo impulsado por AMLO y anunciado por su canciller Marcelo Ebrard, promete una inversión de apenas 30 millones de dólares para crear 20 mil empleos. Irónicamente, según el Banco Central de Honduras (BCH), de enero a febrero de 2019 el ingreso por remesas fue de 776 millones de dólares, 13 millones de dólares diarios. Es decir, nuestros compatriotas catrachos envían en solo 3 días más dólares que toda la ayuda que el gobierno mexicano nos está ofreciendo para volver a lo mismo, al trabajo inhumano por hora. El pueblo mexicano votó por AMLO porque, en su campaña, se desmarcó del PRI, de las políticas neoliberales de saqueo, del narcotráfico incrustado en las instituciones, de la corrupción; y ahora recibe a Juan Hernández, quien practica exactamente eso que el prometió combatir.

El muro que Trump construye en la frontera sur de USA cuesta 2,500 millones de
dólares de los fondos del Pentágono, nada comparado con el costo humano que puede acarrear la muralla humana de AMLO, que tarde o temprano va a incidir en sus propios compatriotas mojados. Lamentablemente el gobierno de Obrador ha vuelto realidad la campaña “Somos El Muro¨ (Video) que, utilizando la sátira, representó la xenofobia de hombres y mujeres que promueven a México como una barrera humana para evitar que los migrantes centroamericanos lleguen a invadir el país del norte. Sea de cemento, de ideas o de burocracia, ningún muro podrá detener a nuestros compatriotas que ejercen el derecho humano a migrar para heredar un futuro digno a sus hijos.

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