JULIO 23, 2020

“Rosa fue una presea que le dieron a la MACCIH, para no entregarle a la mamá o doña Ana (esposa de Juan Hernández), cuando Jiménez Mayor hizo un registro a unas fundaciones”, declaró el ex presidente de Honduras, Porfirio Lobo Sosa, al equipo de El Perro Amarillo. La ex primera dama, Rosa Elena de Lobo, fue la primera funcionaria de alto rango señalada por la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras – MACCIH-OEA. Rosa Elena fue condenada a 58 años de prisión por tres delitos de apropiación indebida y ocho de fraude. “Rosita”, como le llama cariósamente Pepe Lobo, recibió medida cautelar de prisión preventiva, dictada por el Tribunal de Sentencia en materia de corrupción.

Si fuera al revés, si fuera Pepe el preso, Rosa ya lo habría sacado de la cárcel” ha cuestionado Milton Benítez en nuestro espacio televisivo, en relación a la aparente pasividad de Lobo. Hoy, por unanimidad de votos, el Tribunal resolvió dejar sin valor y efecto la medida cautelar de prisión preventiva y exige a las autoridades de la Penitenciaria Nacional Femenina de Adaptación Social - PNFAS, la inmediata liberación de Rosa Elena de Lobo, que pone fin a dos años y medio de prisión. La decisión que permite a Rosa Elena enfrentar un nuevo juicio en libertad, devela las fisuras del régimen de Juan Hernández que ya no puede verse más señalado y burlado, debido a una gestión tan bochornosa como inhumana de la pandemia (por la reactivación de negocios corruptos con los mismos actores que han saqueado al Estado durante las últimas décadas).

Lejos está la génesis del pacto que hoy permite a Lobo dar el zarpazo al régimen de Hernández para recuperar a “su Rosita”. La reunión tuvo lugar en noviembre de 2009, en la embajada de Brasil, con presencia de la OEA; el secretario de Estado adjunto para América Latina, Thomas Shannon; el presidente defenestrado Manuel Zelaya; miembros del gobierno de facto de Roberto Micheletti y, por supuesto, Porfirio Lobo, entonces candidato a la presidencia por el Partido Nacional. De esa reunión fue testigo presencial Milton Benítez, quien pasó 84 días haciendo trabajo periodístico desde la embajada de Brasil. El futuro del país estuvo en manos de Lobo. Sin aquel “Acuerdo Guaymuras” que traicionó al pueblo y la Constituyente, hoy no podríamos hablar de rosas, negociaciones y traiciones. Espere más en nuestra emisión de El Perro Amarillo TV.

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