Los caminos torcidos de las gloriosas FF. AA

PRIMERA NOTA. ¿En qué etapa de su vida tuercen el pundonor los militares hondureños?
¿En qué grado de su carrera militarista se vuelven enemigos de su propio pueblo?
¿En qué período de su formación se tornan dragoneantes de los corruptos y corruptores?
¿En qué lapso de su ascenso mutan el patriótico uniforme por una gabacha de carniceros?
Miremos —y subrayemos— el ideal del soldado morazánico plasmado en el himno de su academia, cuando están jovencísimos los oficiales en potencia. Miremos tal belleza de idealismo «puro» exhalado por el Himno de la Academia.

«Himno de la Academia Militar Hondureña General Francisco Morazán
I
Vibren siempre gloriosos clarines
y redoble feliz el tambor
y la Patria en sus vastos confines
será un coro inmortal en su honor.
II
No tenemos temor a la muerte
El cadete a la Patria venera
y defiende tenaz su bandera
con su sangre y su vida inmortal.
III
Morazán escribió nuestra historia
y dichoso de ser Hondureño
impregnó con su sangre sus sueños
y murió como un Dios por su ideal.»

SEGUNDA NOTA: miremos el decálogo, con las denotaciones, anotaciones y connotaciones de los subrayados (nuestros) donde ya exuda el potencial jerarca (erguido en la miseria del calvario de la academia del pelón cadete) el bandidaje futuro

«DECÁLOGO DEL CADETE HONDUREÑO

1. Soy un cadete de la Academia Militar Hondureña General Francisco Morazán anhelo de muchos privilegio y honor de pocos.

2. Mi inspiración Morazán, mi fortaleza moral Dios, mi motivación Honduras.

3. Acepto conscientemente la subordinación
a La Constitución y a las leyes y reglamentos militares que nos rigen.

4. Reconozco que nuestra base institucional se fundamenta en la trilogía lealtad, honor y sacrificio.

5. Admito que la disciplina es el elemento fundamental de toda organización y la acepto como norma inquebrantable de mi conducta.

6. Declaro que mi Patria es y será mi razón de ser, verla libre mi ideal, morir por ella mi honra.

7. Prometo sublimar el nombre de mi Academia Militar mediante la fuerza del músculo, la superación del intelecto y la exaltación de las virtudes.

8. Declaro que estoy dispuesto al máximo sacrificio si es preciso para honrar a mi Academia Militar, al Ejército y mi Patria.

9. Guardaré permanentemente culto al honor y la verdad y su práctica será una norma invariable en mi conducta.

10. Estoy orgulloso de ser cadete legitimo heredero de las glorias Morazánicas y de cumplir con mi decálogo de honor.»

TERCERA NOTA. Esta heráldica no necesita explicación, sí, una pregunta. ¿En qué etapa de su vida aquel antiguo y delicado, casi calavera, caballero cadete plegó su bandera de honor, manchó la limpieza de su uniforme, plegó sus armas y «sacrificó» por la paga del mejor postor o por los cantos de sirena de la narcocorruptela del imperio económico del Norte: su honor, su honradez y el «amor» al tuco de tierra llamada patria?

«HERÁLDICA

Los estudiantes de la academia militar llevan en su uniforme un logo de su monograma, que los representa dignamente y les recuerda la entereza de sus estudios, el sacrificio y los cuales significan, lo siguiente:

LA ANTORCHA: Es fuente de luz, del sentido común y el conocimiento eterno para afrontar los retos de la vida.

EL FUSIL: Simboliza la preparación militar que ofrece la Academia, el espíritu militar, la disciplina, el sacrificio, la rectitud, el pundonor y el deber de la hidalguíadel cadete.

LA PLUMA DE AVE: Significa la formación académica en el campo científico, técnico, administrativo y humanístico e invita a la dedicación, cóndores en ascensión al infinito y procure la formación de su personalidad.

LOS TRES BLASONES: Antorcha, Fusil y Pluma representan en su conjugación, la unidad y la armonía el esfuerzo común y el fin cultural de la Academia Militar.

EL LAUREL: Simboliza el triunfo y la gloria, el llamamiento constante del cumplimiento del deber.

LA CINTA QUE LOS ATA: Representa la fuerza de voluntad y la perseverancia para alcanzar los anhelos y llegar a la meta propuesta de los estudios.


CUARTA NOTA. Dicen ser morazánicos los cadetes de la academia militar hondureña. Francisco Morazán era laico. Uno de los ideales del paladín centroamericano: la educación, ésta debe ser: Científica, Popular, Democrática y Laica: científica (previsión de Morazán: se encuentra en cualquier etapa del desarrollo centroamericano con el desarrollo de la ciencia, la técnica, la cultura y el arte universal); popular: todo el pueblo, sin discriminaciones, tiene el derecho a una educación gratuita y pública); democrática: en ella cabe el estudio profundo de todas las ideologías, sin sesgos de ninguna;  Laica: separar la iglesia del Estado, ninguna confesión tiene cabida en el aula, ni debe haber persecución por la libertad de culto, pero fuera de la escuela. Veamos:

ORACIÓN DEL CADETE HONDUREÑO

Señor Dios de los Ejércitos escucha esta oración que como cadetes de la Academia Militar elevamos fervientes frente al altar sagrado de la Patria.
Escucha nuestra voz hecha en la disciplina de las armas, donde se forja el carácter la hidalguía y el valor y se hace del honor una doctrina, de la lealtad un culto y del sacrificio un deber.
Señor Dios de los Ejércitos estamos de pie frente a los símbolos sacrosantos de la Patria, la sagrada Bandera azul y blanco con las cinco estrellas de la unión, con el escudo de armas, símbolo de la fuerza y la razón.
Y cuando el manto de la eterna grandeza, en la hora del sacrificio nos cobije que caiga sobre nuestra sangre la irradiación heroica del soldado inmortal de Centroamérica. "General Francisco Morazán"

Señor Dios de los Ejércitos que tu bondad bendiga nuestras armas y nos marques caminos de victoria, que se confunda nuestro hogar con nuestra Academia bajo la santidad de tus principios, que nuestros pasos guíes por la senda por donde marchan los hombres de buena voluntad, que tu cuerpo inmolado en el madero fortalezca nuestra fe, que tu sangre derramada en el Gólgota nos infunda valor, que tu ejemplo divino y humillado nos enseñe la gloria de los triunfos y la entereza viril en la derrota.
Que sepamos honrar nuestro uniforme como verdaderos soldados de Dios y de la Patria que el fusil nos convierta en centinelas de la Nación y que la gloria llegue en el momento heroico de morir por el pueblo la Patria y por Dios.
Señor Dios de los Ejércitos escucha esta oración que como cadetes de la Academia Militar de Honduras elevamos fervientes frente al ara glorioso (sic) de la Patria.

QUINTA NOTA CON CIERRE Y ÚLTIMA PREGUNTA. ¿En qué etapa de su vida militar un señor oficial de pecho constelado de medallas y escarapelas de «Las Gloriosas» Fuerzas Armadas (contra su pueblo) se vuelve, apátrida, bandolero, corrupto, narcochafarote, forajidos, matón, anticonstitucional, satélite, leal, obediente y no deliberante del imperio norteamericano?