JULIO 20, 2020

En 2018, Juan Orlando Hernández solicitó a Marco Bográn, entonces director de INVEST-H, poner en marcha el proyecto “Mantenimiento Rutinario a la Red Vial Pavimentada y No Pavimentada del País” (Decreto Ejecutivo No. 034-2018); con un presupuesto de 2,870 millones de lempiras, para favorecer a una red de empresarios magnates del sector de la construcción. Millonarios contratos fueron adjudicados a Elvin Santos (Santos y Compañía), Alberto Díaz Lobo (ETERNA) y William Hall (William y Molina) y supervisados, entre otras empresas, por Consultores en Ingeniería S.A. (CINSA), propiedad de Napoleón Bográn, tío Marco.

CINSA fue beneficiada con el contrato pese a que la terna evaluadora, durante la licitación para los contratos de Supervisión del Programa de Conservación de las Carreteras de la Red Vial No Pavimentada, determinó que la consultora de Napoleón Bográn no tenía la mejor evaluación en el cumplimiento de los requisitos técnicos, ni los precios más bajos.

En el proyecto de mantenimiento de la red vial, participa la Cuenta Desafío del Milenio (MCH-Honduras), que aún está vigente en el país, pese a que Honduras no recibe fondos de ese programa internacional hace una década, debido a la mala calificación de Honduras en el índice de percepción de la corrupción, la situación en materia de derechos humanos y la libertad económica.

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