La OABI al servicio de narcotraficantes

“No se ha llegado a la cantidad suficiente para pagar la planilla Así como usted, están los 249 empleados de Mangys (…) Siempre existe ese problema en bodega, siempre se revuelven ustedes (…) Si no se sienten conformes con el trabajo está abierta la empresa a recibir cartas de renuncia”
Audio filtrado: Luisa Interiano, Gerente General por OABI para Mangys Store, 1 de octubre de 2020, después del despido de 9 empleados de bodega.

Los empleados de Mangys Store estamos siendo pisoteados por las actuales administradoras de la OABI, dos doctoras farmacéuticas que buscan quebrar la empresa. Somos 276 empleados afectados que buscamos que la denuncia llegue a oídos del director Francisco”, expresó una fuente en un mensaje enviado al equipo de investigación de El Perro Amarillo. El año pasado, la Oficina de Administración de Bienes Incautados – OABI, aseguró las tiendas de Mangys Store por supuesto lavado de activos. La sospechosa deficiente administración del negocio en manos de la OABI, ha traido despidos, trabajadores sin pago presionados para renunciar, y la incertidumbre de cientos de familias.

Mangys Store Group S, de R. L., empresa hondureña dedicada a la venta de ropa usada, registrada a nombre Wilmer Lobo y Nery Sandra Ortiz, comenzó a operar en 2005 en La Masica, departamento de Atlántida. El negocio creció tanto en 15 años, que hoy tiene tiendas en Estados Unidos bajo el nombre Mangys Import & Export. Según relata la fuente, el plan de la OABI, implementado por su director ejecutivo Francisco Flores, en contubernio con los dueños de Mangys Store (prófugos en Estados Unidos) es aprovechar la crisis sanitaria para declarar la empresa en banca rota, -eludiendo los derechos de los trabajadores-, y facilitar la apertura de un nuevo negocio para lavar activos, que ya funciona con 7 tiendas: American Clothing.

Todo inició con la Operación Manglares en 2019

El 4 de marzo de 2019, en el marco de la Operación Manglares, la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico – DLCN y la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado – FESCCO, ordenaron la captura de Wilmer Lobo y Nery Sandra Ortiz Mejía,propietarios de Mangys Store. La acción se basó en la denuncia de crecimiento y aumento de patrimonio acelerado de la empresa que entonces contaba con 35 sucursales a nivel nacional.

La noticia circuló amplimente, sin embargo, los medios tarifados desplazaron el foco del rostro de los propietarios y señalaron a los directivos y empleados capturados por el Ministerio Público el 5 de marzo de 2019: Gustavo Adolfo Lobo (hermano de Wilmer Lobo) Byron Donaldo Mejía Urbina, Dennys Donaldo Ortiz Mejía y Dinor Donaldo Ortiz Mejía, quienes guardan prisión en la Penitenciaría Nacional de Támara. Ese día se aseguró la sociedad y 31 vehículos que pasaron a manosde la OABI. Según la fuente, “alguien” de la OABI debió informar oportunamente a los propietarios, quienes ya estaban en Estados Unidos cuando sus parientes fueron detenidos.

Mangys Store, otra víctima de la OABI

Al inicio, cuando se hizo cargo la OABI no teníamos quejas, de hecho, nos subieron el salario, sin excepción alguna. Pero después pusieron un director nuevo, Francisco, y ahorita con la pandemia entró una comisión nueva y ellos determinaron que la empresa ya no sería sostenible. Aquí inicia la desgracia de Mangys Store” apunta la fuente. El 29 de octubre de 2019 se juramentó como nuevo director ejecutivo de la OABI, al abogado Francisco Flores Bonilla. Desde entonces ha crecido el número deempresas deprimidas bajo la administración de la oficina de bienes incautados, undelito más en la lista de actos de corrupción señalados por nuestro equipo deinvestigación, que involucran a la Secretaría de Seguridad y los ministros Arturo Corrales Álvarez y Pompeyo Bonilla.

Según detalla la fuente, Francisco Flores nombró a Leyla Perdomo, quien solicitó en nombre de la OABI un préstamo de 23 millones de lempiras para capitalizar a Mangys Store en plena pandemia, con la intensión oculta de desaparecer la marca. A partir de agosto de 2020, Francisco Flores apuró el plan para quebrar la empresa al autorizar veladamente facultades gerenciales a dos doctoras en farmacia contratadas recientemente: Luisa Interiano (atribuciones de Gerente General) y Ana Gabarrete (Asistente de Luisa Interiano), quienes hace un mes despidieron a 9 empleados de bodega, han orillado a renunciar a otro tanto, tienen sin pago en el último mes y medio a 240 empleados, están liquidando inventario aceleradamente y deben más de 5 millones en prestaciones a ex empleados de Mangys Store.

Las directivas, Luisa y Ana son amigas cercanas de Francisco. No tienen dinero para salarios, pero sí pagan la seguridad al día. Se rumora que Francisco tiene intereses en CSG, la nueva empresa de seguridad que contrataron, a ellos les pagan 5.2 millones de lempiras solo en seguridad al mes. Pagan más en seguridad que en planilla.” Agrega otra fuente. Son decenas de mensajes recibidos por nuestro equipo de investigación, que nos permiten asegurar que la OABI, no solo es la guaca del crimen organizado, también trabaja para narcotraficantes reciclando las formas de lavar activos, sin importar el destino de cientos de familias hondureñas, amenazadas por el desempleo en plena pandemia.

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