¡Aquí está el dinero!

Ante el asombro de viandantes aparece con estruendo de cláxones una especial caravana. El desfile de camionetas de lujo -blindadas- se debe al conmovedor cumpleaños de la nieta de Mauricio Oliva, presidente del Congreso Nacional de Honduras (pedido en extradición por Estados Unidos). Los corruptos y corruptores, solo tienen dinero y culpa. Padecen de tanta culpa, que la pandemia no les abstiene del derroche, se obligan a demostrar su conmovedor “amor” a sus seres queridos con dinero robado, porque eso les sobra. ¡Aquí está el dinero!

Con grafitis sobre los puentes y sobre la lápida de la democracia, en todas las ciudades del país, custodiados por el pueblo, artistas improvisados escriben con humor patriótico una consigna clara, directa, dirigida a todas las capas sociales y sus íconos: obreros, campesinos, clases medias, burguesías, comerciantes, industriales, todo lo que NO esté bajo la égida de una camarilla de delincuentes, ladrones y narcotraficantes que se ha apoderado de este país, con  la venia, -mediante el expediente  de pago por prostitución-, de la justicia, de los legisladores, de las autoridades civiles, de las fuerzas armadas; de las embajadas, de la clase minoritaria ultraconservadora, de las iglesias de toda laya: ¡DÓNDE ESTÁ EL DINERO!

No cabe duda que Oliva educa a su medida a herederos y herederas: “-¿Cuántas personas hay…cuántas personas hay?”,  insiste a gritos la conmovedora  niña cumpleañera. Mientras pasan de largo los saludos, ella se concentra en adivinar cuántos conmovedores regalos le trae su festividad. Esa niña, hoy es conmovedoramente inocente, víctima de la frivolidad. Sin embargo, -ojo-, en el futuro podrá elegir otro vestido caro y piquetero para imitar a Rina María Oliva Brizzio, hija de Mauricio Oliva quien, con apenas 32 años, fue nombrada (febrero del año pasado)  directora del Banco Central de Honduras, con más de 340 mil lempiras mensuales de sueldo, en un acto de nepotismo que el Pueblo tiene gradado en la lista de ultrajes que, con absoluta legitimidad, habrá de cobrar a cada corrupto de este país envilecido, ultrajado y esta vez sí, conmovedoramente empobrecido hasta los huesos.

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