Agua de mar contra farmacéutica$

Tres corazones que palpitan por el pueblo, dos médicos hondureños, Carlos Menjivar y Juan Almendares Bonilla, junto a Milton Benítez, director de este medio de comunicación, comenzaron ―hace más de diez años―, a soñar con distribuir agua de mar de forma gratuita, para curar decenas de enfermedades que hoy son la base de un ilegítimo “negocio de salud” que desplazó al Sistema de Salud Pública en Honduras.

Después de años de paciente investigación a cargo del Dr. Menjivar, especialmente sobre experiencias en Nicaragua y Colombia, países que llevan años embotellando el agua de mar para su población; después de enfrentar la negativa de empresarios, grupos e instituciones que solo vieron en el proyecto un negocio rentable, incluida la Universidad Nacional Autónoma de Honduras; a pesar de ver amenazada la culminación de su carrera de medicina, el joven médico Carlos Menjivar logró hacer su práctica en Vallecito, una comunidad fundada en 2013 por la Organización Fraternal Negra de Honduras – OFRANEH, compatriotas garífunas desplazados por el narcotráfico y los proyectos hoteleros y extractivos.

Finalmente, el proyecto de instalar dispensarios de agua de mar en nuestro país comenzó a concretarse hace un año y, en medio de la crisis sanitaria por el Covid-19, el equipo de El Perro Amarillo se sumó a la organización y difusión de esta buena noticia que, pese a la propagación de la medicina que hace ganar a las empresas farmacéuticas, se levanta con el esfuerzo de cada vez más hondureños.

Los dispensarios de agua de mar recién instalados demuestran que los procesos comunitarios de distribución gratuita de este recurso vital y curativo, es una muestra del rescate gradual de la salud del pueblo, aunque las universidades estatales sigan sin tomarlo en cuenta. El pasado 10 de julio con la ayuda del pueblo garífuna y OFRANEH, se hizo la primera recolecta de agua de mar en Triunfo de la cruz, Tela, para el primer dispensario de agua de mar en El Paraíso, Copán.

El 14 de septiembre se instaló el dispensario de agua de mar de Comayagua, y hace una semana se realizó la segunda recolecta para el dispensario de El Paraíso, Copán, con la ayuda del Padre José Amílcar y María Suyapa Arita, la comunidad del Triunfo de la Cruz y OFRANEH. Ante este avance del esfuerzo comunitario, el equipo de El Perro Amarillo (EPA) entrevistó al doctor Carlos Menjívar (CM).

EPA / ¿Antes de hablar del agua de mar, nos gustaría saber cuál es tu visión con respecto a la pandemia?

CM / La recesión económica y la agudización de las guerras comerciales y el posible planteamiento de una reestructuración financiera será el golpe más duro por afrontar. España e Italia en Europa, obviamente serán los más golpeados y las crisis sociales posteriores harán este año el más difícil. Los que tienen reservas de oro al final impondrán un nuevo modelo, ni hablar del control casi totalitario que se dará en salud con vacunación obligatoria y otras medidas que, definitivamente, habrá que plantearse si estamos dispuestos a solo dejar que el neoliberalismo siga dictando las pautas, cuando en los primeros dos meses de pandemia quedó al descubierto que no son un modelo diseñado para el ser humano.

EPA / ¿Una pandemia provocada?

Bueno, China, Rusia e Irán en las primeras semanas acusaron a Estados Unidos de tener laboratorios de armas biológicas cerca de sus países, y dijeron abiertamente que este país está implicado. Al final, a los que no mate el virus los matará el miedo. El escenario es a escala mundial, sobre todo en el mundo occidental. Yo en lo personal no confió en ellos y los creo capaces de peores cosas que ya han demostrado. Nuestro país es un laboratorio, desde enero entre los empleados de la Palma (Palma aceitera) y relatos de gente en la Mosquitia noté un cuadro viral que evolucionaba a una neumonía leve en los adultos jóvenes, creyeron que era una locura mía cuando pensé que esos gringos con sus bases aquí estaban experimentando armas, al final en este mundo manejado desde el inconsciente colectivo, lo más obvio es siempre lo más difícil de creer.

EPA / Ante la elevada tasa de contagio y letalidad de la pandemia en Honduras, y la ausencia de un Sistema de Salud que pueda dar respuestas a la población ¿el agua de mar tiene un uso terapéutico alternativo contra el Covid-19?

CM / Al ser una enfermedad nueva y con todos los protocolos de atención manejados por los gobiernos, no hay experiencia clínica en este particular con el agua de mar. En el tratamiento básico para los cuadros leves, como hidratación y recarga hidroelectrolítica, el agua de mar es ideal. Como un principio general preventivo y de un consumo regular el agua del mar se podría resumir así: el plasma marino actúa como un todo, creando una sinergia de todos los minerales induciendo el equilibrio mineral del medio interno regenerándolo, favoreciendo la actividad celular y reforzando toda la economía del organismo.

La acción terapéutica se centra en tres principios: 1) Recarga hidroelectrolítica; 2) reequilibrio funcional enzimático: los oligoelementos afectan al conjunto de ciclos metabólicos, generales y específicos, reestableciendo el metabolismo mineral, actuando sobre procesos enzimáticos, anemia, la inmunidad y procesos infecciosos etc.; y 3) Regeneración celular. El agua del mar no va a actuar contra tal o cual síntoma, sino que va a contribuir al buen funcionamiento del metabolismo, regenera el medio interno favoreciendo de ese modo la actividad celular.

EPA / ¿Fortalece el sistema inmunológico?

CM / El consumo regular de agua de mar, por ejemplo, al contener selenio, cobre, zinc y otros oligominerales, que son esenciales para los procesos enzimáticos inmunológicos, mantiene de forma preventiva al sistema inmune fortalecido para afrontar diferentes procesos patológicos. El sistema inmunológico fortalecido evidentemente se defenderá mejor ante este y otro tipo de infecciones y eso es lo que realiza en los pacientes enfermos a los que el virus ha debilitado sus defensas naturales.

EPA / ¿Qué indicaciones le damos a la gente para que puedan sacar el agua de mar?

CM / Esa viene a ser la mayor duda que la gente tiene, realmente cómo pueden tener la seguridad de recoger el agua sin ningún problema. Parte de las indicaciones generales es que la zona donde ellos recojan el agua, no sea una zona que está concurrida por gente; que no esté frente a colonias, donde haya comercios de comida, playas públicas, sino que sean un poco solas o de preferencia privadas, que no haya desembocadura de ríos, criques, lagunas, aguas negras o de desechos que se viertan directamente a la playa. Y que el agua en la orilla tenga un oleaje constante, esto pueden notarlo, que el agua no esté sucia.

Lo siguiente, al tener esas condiciones, ellos la pueden recoger entrando más al fondo del mar, de manera que puedan cubrirse de agua hasta el cuello. Entonces con los botes plásticos ya limpios, hay que sumergirlos hasta el nivel de la cadera, y de ahí lo rellenan, o sea que no haya un contacto con la superficie; igual la gente que logra ir con algún bote o alguna lanchita, puede recogerla mar adentro. En Europa pues no tienen aguas minerales tan ricas como las que se encuentran acá, por ejemplo en el Atlántico, por los arrecifes de coral; ellos utilizan mangueras con las que extraen el agua aproximadamente a unos treinta metros de la superficie y a diez metros del fondo, esa es la medida standard que utilizan para recoger el agua.

EPA / ¿Hay otros países que ponen en práctica el uso terapéutico del agua de mar?

CM / La doctora María Teresa Ilari de Nicaragua tiene diecisiete años de experiencia con el tratamiento, el uso y los beneficios del agua de mar, y su distribución solidaria y comunitaria. La recogen directamente de la playa, lo que han hecho en estos quince años es que el Ministerio de Salud de Nicaragua les ha proporcionado las pruebas microbiológicas de todas las veces que han ido a recoger el agua; lo hacen una vez por mes, en pipas: seis mil litros más o menos. Ella me ha enviado fotos de todas las pruebas, de algunas pruebas que le han hecho, el agua no contiene ningún elemento patógeno.

También hay algunos estudios científicos que se han hecho en Colombia por ejemplo, que creo es el que más trabajos tiene aquí en Latinoamérica, en la Universidad de Antioquia, donde además de tomar varias muestras de agua, se investigó cuál era la potabilidad, o sea cuál era el método de esterilización más adecuado, y luego de un micro filtrado que se hace en frío con cerámica se esteriliza en el 100%, porque solo filtra partículas de arena y el plancton. Pero el segundo método de esterilización más adecuado fue la radiación solar: exponer el agua que recogían a una buena fuente de luz para que ésta, de forma natural, se esterilizara.

EPA / ¿Se puede lograr ese procedimiento de esterilización del agua marina en Honduras?

CM / En la zona sur como Choluteca y las zonas de Atlántida, tenemos una buena radiación solar. Cuando hicimos las pruebas en el 2012 allá en San Pedro, dejamos expuesta el agua un día después de haberla refinado con esos filtros de papel que se utilizan en las percoladoras de café, para quitar la arena; la dejamos decantar, la volvimos a filtrar para pasarla a un recipiente más limpio, dejamos el agua en el sol por un día y sin tapón, para que no se evaporara. Al finalizar este proceso todos los resultados dieron negativo para coliforme fecales y totales que son lo que las normas sanitarias regulan principalmente. Esas son las pruebas con las que la gente se puede respaldar.

EPA / ¿Cómo se siente, después de tantos años, ahora que está viajando para capacitar e instalar los dispensarios populares de agua de mar?

CM / “Populares”, esa palabra me gusta, esa ha sido toda la lucha. Hace años que conocemos y se han probado científicamente las propiedades preventivas y curativas del agua de mar, la dificultad ha sido poner en práctica los dispensarios de forma gratuita. El mar es de todos, y todos tenemos el derecho de disfrutarlo y beneficiarnos de su grandeza, ¡todos y todas! Eso lo entendieron del Dr. Almendares y Milton. Me preció una buena síntesis, eso que dijo Milton en un programa, que es paradójico que en un lugar donde prevaleció la muerte debido al narcotráfico, como El Florido en Copán, se haya instalado el primer dispensario de agua de mar. Eso lo resume todo, el proyecto es infinito, como el mar, hoy depende de la voluntad del pueblo para ejercer su autonomía.

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