“CUATRO AÑOS MÁS” HICIERON FALTA PARA LLEVARSE A “JUANCHI”

“CUATRO AÑOS MÁS” HICIERON FALTA PARA LLEVARSE A “JUANCHI”
Por El Perro Amarillo

Hoy, Honduras recibió expectante la noticia: se concede a Estados Unidos el derecho de llevarse a Juan Orlando Hernández con base en el auto acordado de extradición firmado entre ambos países, para que el ex mandatario sea juzgado por narcotráfico allá en el norte. Pocas veces Honduras asoma en los medios internacionales, y en menos ocasiones estos eventos periodísticos de alto vuelo se abordan para cuestionar la discordante e hipócrita relación entre Estados Unidos y sus vecinos del patio trasero. Cuando los engendros y aliados del imperio ya no sirven a sus intereses, les mandan en avión para que sean juzgados en inglés por “meter cocaína en las narices de los gringos.”

El pueblo hondureño y este medio de comunicación se adelantaron a los hechos con sabiduría y humor: más de un año cantando y bailando “Juanchi va pa' Nueva York”. El Perro Amarillo fue el primer medio de comunicación que señaló a viva voz, hace dos años,  los vínculos con el narcotráfico del ex mandatario, para aplicar de forma científica las categorías Narco-Estado y Narco-Dictadura. Y vale recordar la creación del apelativo Juanchi, que se ha vuelto tan popular, llevado a canciones, memes, caricaturas y chistes. Sin duda Hernández quedará en la historia como el dictador más interpretado en las redes sociales.

Hoy, el pleno de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia – CSJ ratificó, por unanimidad, la extradición por narcotráfico de Juan Orlando Hernández hacia Estados Unidos. Hernández, quien usurpó la silla presidencial por ocho años, fue pedido en extradición el 27 de enero de 2022, el mismo día que dejó el poder para dar lugar al actual gobierno de Xiomara Castro, la presidente más votada de la historia de Honduras.

El 14 de febrero de este año se hizo público el pedido de la justicia norteamericana. Un mes después, el 16 de marzo, el juez designado para la causa concedió la extradición, sin embargo, la defensa de Hernández presentó una apelación para detener la medida, recurso que hoy fue declarado sin lugar por la CSJ.

Horas antes de la resolución, Ana García, esposa de Hernández, publicó una carta abierta  al pueblo hondureño en la que el extraditable sostiene: “soy inocente, soy víctima de una venganza y una conspiración”. Paradójicamente la conspiración se orquesta desde ese país aliado de la gestión de Hernández, que ha sostenido y validado al mandatario durante dos períodos. Estados Unidos conocía la actuación irregular de Hernández y sus socios, al menos desde 2015 (fecha de juicio contra “Los Cachiros”) y continúo apoyando a Hernández mientras éste convertía a Honduras en un Narco-Estado.

Para justificar su tesis, Juan Orlando Hernández sostiene que el auto acordado de extradición entre Honduras y Estados Unidos, se aprobó durante su gestión; y que los testimonios de narcotraficantes hondureños juzgados en Estados Unidos, que le acusan de narco, se deben un ánimo de venganza.

La historia contradice a Hernández y a su familia. El auto acordado de extradición aplicado hoy a Hernández, fue aprobado en 2012, durante el gobierno de Porfirio “Pepe” Lobo. El primer tratado de extradición en Honduras data del siglo pasado. Fue suscrito el 15 de enero de 1909 y publicado en La Gaceta en diciembre de 1912. Pero la Constitución de la República, aprobada en 1928, impedía el cumplimiento del acuerdo en el artículo 102: “ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado por las autoridades a un Estado extranjero”. El auto acordado de 2012 estableció una excepción de aquella disposición en los casos relacionados con el tráfico de drogas, el terrorismo y el crimen organizado.

Por otro lado, el asunto de la venganza tampoco es sustentable. Ninguno de ellos fue extraditado. El narcotraficante hondureño Alexander Ardón, y los hermanos Rivera Maradiaga del Cártel de “Los Cachiros” se entregaron a la justicia norteamericana para cooperar con la Administración de Control de Drogas – DEA. Ellos fueron los primeros en mencionar los sobornos provenientes del crimen organizado que recibía Juan Orlando Hernández para financiar sus campañas proselitistas. Más tarde, Juan Antonio “Tony” Hernández (hermano de Juan Orlando), y Geovanny Fuentes, también fueron capturados, no extraditados. Ambos testimonios fueron clave para configurar los 18 años de actividad de Hernández en colusión con el narcotráfico.

En un acto desesperado, la familia de Hernández replicó la tesis del mandatario agregando que éste desbarató el imperio de crimen y violencia de los narcotraficantes que testificaron en su contra y “les obligó a salir huyendo del país para negociar su entrega en Estados Unidos”. Sin embargo, es más probable que los socios de Hernández que se entregaron, huyeran por miedo a que el Cártel de los Hernández les asesinara, tal y como sucedió con el narcotraficante Franklin Arita, asesinado por órdenes de “Tony” Hernández, según documentos de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Juan Orlando Hernández no solo convirtió a Honduras en un país seguro para el tráfico de drogas con destino a Estados Unidos, también lo elevó a la categoría de productor de cocaína. Los testimonios de Geovanny Fuentes y “Tony” Hernández develaron cómo los Hernández operaban laboratorios en Puerto Cortés y Lempira.

El pueblo hondureño no olvidará que el “presidente” Juan Orlando Hernández fue reconocido por la misma encargada de negocios de la embajada de los Estados Unidos, quien selló la entrega los resultados fraudulentos de las elecciones del 2017, sin mencionar a las víctimas de la violencia ejercida por el régimen Juanorlandista contra quienes protestaron por un fraude reconocido internacionalmente.

Los gringos esperaron pacientemente “cuatro años más” de Narco-Dictadura para llevarse a su hombre. Total, el pueblo es el que aguanta. Ahora que ese pueblo valiente sacó a Juanchi, ellos se lo pueden llevar. Aquí quedan los jueces burlados, apocados, humillados, develados en su mediocridad… después del Yes a la extradición solo esperan que sobrevuele el avión que se lleva a su Juanchi pa' Nueva York.