Tito Asfura, así como baila… ¡estafa!

El alcalde del Distrito Central, Tito Asfura alias “Papi a la orden”, autoproclamado próximo presidente de Honduras, continúa negociando pactos al son que le toquen, sin importar qué o a quiénes deja soterrados bajo la estela de concreto que va señalando a su paso. Así, desde la oscuridad, Tito ha venido orquestando un baile macabro en compañía de los directivos de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica – ENEE, y la parásita Empresa Energía Honduras - EEH.

La pareja de esta coreografía inmoral que hoy exhibimos, está integrada nada menos que por Tito Asfura y el ingeniero Jesús Mejía, ex gerente de la ENEE, ambos reconocidos por interpretar escándalos de malversación de fondos del Estado. De nuevo, el pretexto para la estafa es la recuperación de pérdidas de la ENEE (a través de EEH), y el acto es un particular trueque entre la Alcaldía Municipal del Distrito Central – AMDC y la ENEE, que habilita a la Alcaldía a pagar con obras su deuda de energía. Otro fraude al Estado de Honduras por cientos de millones de lempiras.

El 28 de septiembre de 2017, Jesús Arturo Mejía Arita, Gerente General de la ENEE, y Nasry Juan Asfura Zablah, Alcalde del municipio del Distrito Central, firmaron un convenio de compensación de deuda de energía por tiempo indefinido. Consta en el convenio que, según Nasry Asfura, la Alcaldía debía 122 millones en concepto de consumo de energía eléctrica “No obstante la AMDC ha realizado varias obras de mejora en la infraestructura de la ENEE (…) desde el 2014 ha invertido en el componente de instalaciones eléctricas de la ENEE”, en números redondos, casi 51 millones en proyectos finalizados y 91 millones en proyectos en ejecución, para un total de 142 millones, “quedando cualquier remanente sujeto a crédito”. Resulta entonces que la deuda no sólo estaba saldada, sino que la ENEE le debe a la Alcaldía casi de 20 millones de lempiras.

Al parecer el acuerdo de compensación se firmó sin la veeduría de la Unidad de Gestión y Negociación de Deuda – UGYND, de la ENEE, dado que un mes después, esa unidad dirige una nota a la EEH para reportar que en el sistema figura un pago de 122 millones de lempiras recibido por EEH, correspondiente a liquidación de cuentas del gobierno central, pero “no tenemos conocimiento que ese pago se realizó. Solicito que por su digno medio nos proporcione el documento soporte” dice la nota.

El equipo de investigación de El Perro Amarillo tiene en su poder decenas de notas y memorandos entre la UGYND de la ENEE y la EEH, pero el documento más revelador de la estafa es un informe, a lo interno de la ENEE, presentado tres años después de la firma del convenio, el 23 de enero de 2020. La gerencia de distribución dirige el memo al jefe de la unidad de gestión de deuda. El informe deja claro en relación a los proyectos ejecutados por la Alcaldía que “las obras eléctricas relacionadas (…) no conllevan ningún beneficio en la expansión, ni aumento de capacidad en la red de distribución". Además, se observa que del total de los valores que fueron sujetos a compensación “la mayoría se refieren a obras civiles que no debieron incluirse en la compensación puesto que no se trata de obras relacionadas a las facilidades eléctricas, que son propiedad de la ENEE”.

El fraude es tan vulgar que, al momento de firmar el convenio de compensación en 2017, Tito Asfura valora la infraestructura construida con la que estaría pagando su deuda de energía a la ENEE, pero luego, en otro de tantos memos (29 de enero del 2018) la jefa de recepción de proyectos de la ENEE informa a la unidad de gestión de deuda, que varios proyectos de la Alcaldía sujetos al convenio “aún no han sido recepcionados, razón por la cual no se puede detallar los costos de los mismos y otros se encuentran el proceso de ejecución” ¿Cómo es entonces que Tito Asfura y Jesús Mejía fijaron el pago en especie en 142 millones?

No cabe duda que el señor Asfura no es tan gracioso como cuando baila, y que en su gestión al mando del Distrito Central hay muchos pasos que ajustar, comenzando, solo en este caso, con la duda sobre los 122 millones pagados en efectivo, acción que, según correspondencia interna de la ENEE “solicitan se anule”. ¿La AMDC pagó a la ENEE con supuestas obras y también pagó en efectivo? ¿Por qué no hay registro del ingreso del dinero en EEH? Ante la falta de respuesta la especulación es un deber: ¿Nasry Asfura retiró el efectivo de las arcas de la Alcaldía, pero no lo pagó a la ENEE?.

Si la ENEE realmente trabajara por recuperar deuda, podría solventar la carencia energética de colonias y barrios marginales sobrepoblados, ya sea con subsidios, mejoras reales a la infraestructura o proyectos de energía limpia. Ese dinero podría haberse invertido en aquellos que sufrieron los embates de los huracanes ETA e IOTA, pero la corrupción en el gobierno central es, por el contrario, otra enfermedad que desahucia al pueblo hondureño.

El convenio es por tiempo indefinido. Las puertas del salón Honduras continúan abiertas y en sus tablas se desarrolla la danza macabra de Asfura y sus compañeros de baile, sin embargo, la ciudadanía ya conoce los pasos de Papi y sabe bien para quién baila. Hoy el pueblo tiene en sus manos la evidencia de los actos corruptos de Nasry Juan Asfura Zablah, un torpe bailarín que jamás llegará a ser presidente de Honduras.

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